“Fated” de Nosaj Thing: el suelo que roza las ampolletas

Nosaj Thing, chapa de Jason Chung, no había presentado bloque o cuerpo de unidades (álbum) desde “Home” (en 2013). Aquel album destacaba por sus percusiones (golpes concetrados, rebotes) y la conversación profusa que mantenían con los ambientes, que sorprendían con saltos y cambios “inesperados”.

No hubo descanso: RedBull Music Academy, el mismo año del lanzamiento de su último trabajo, colaboraciones con Kendrick Lamar o Chanche the Rapper, una larga  lista de remixes… todo hasta llegar al track protagonizado por Chance the Rapper, quien se repetía el plato, y daba un indicio de lo que sería la nueva entrega: “Fated”, a salir por los sellos Innovative Leisure y Timetable. Su debut en ambos.

Adentrándose en el disco, sorprende como ha ido de menos a más, ocupando precisamente la técnica inversa: sin saturar cada canción con un compendio de pliegues y sonidos. Las baterías están reposadas, ya no hay gritos entre un lado y otro del enlace. Ojo: en el contexto de los discos anteriores, esa saturación no lograba cansar, pero se notaba una incomodidad. En “Fated” destaca una onda expansiva: vibraciones graves y agudas a ras de suelo que parecen ser ejecutadas por haber subido el pitch, pero que no responden al hecho. Suenan con absoluta naturalidad (a destacar en este terreno el track “Phase IV” y “Let you”. )

A pesar de ser un disco “a ras”, no se pierde la característica particular de Nosaj Thing, la influencia de los “halógenos”, la luz. Vocales disfrazados de sintetizadores y viceversa. Golazo del californiano. Absolutamente recomendado. (disponible en iTunes, Spotify y Bandcamp)