Alex Grey – Psicodelia entre dimensiones

'Net of Being' - Alex Grey (2002-2007)
‘Net of Being’ – Alex Grey (2002-2007)

Hace unos pocos días os presentamos a Pablo Amaringo y a sus obras estrechamente relacionadas con la ayahuasca. Se trataban de unas pinturas muy coloridas, donde, al observarlas, se sentía un cierto ‘horror vacui‘ en medio de un ambiente psicodélico y fantástico. Hoy, prosiguiendo con la misma línea, damos paso a Alex Grey: probablemente el máximo exponente actual de la pintura psicodélica.

Grey nació en Ohio el 29 de noviembre de 1953. Tuvo sus primeros contactos con el LSD pasada la veintena de edad, mientras cursaba en la Escuela Museo de Boston. Dicho alucinógeno cambiaría radicalmente su forma de pensar y la de su futura mujer, Allyson, con quien solía consumir la droga. Posteriormente, el estadounidense pasó cinco años en la Escuela de Medicina de Harvard, especializándose en anatomía y en medicina mental. Lo aprendido durante estos años sería fundamental para la creación de su proyecto más conocido y divulgado hasta la fecha: ‘Sacred Mirrors’.

'Dying' - Alex Grey (1990)
‘Dying’ – Alex Grey (1990)

‘Sacred Mirrors’ se trata de una obra compuesta por 21 pinturas, tardando 10 años en completarse. Con ella, Alex Grey quiere embarcarnos en un viaje hacia nuestro propio interior, contemplando cada pintura como si miráramos directamente a un espejo. Las figuras que se presentan en las diferentes ilustraciones muestran un alto interés anatómico y realista, a la vez que también se busca en ciertos momentos una psicodelia y espiritualidad muy pronunciadas.

'Praying' - Alex Grey (1984)
‘Praying’ – Alex Grey (1984)

En resumen, mediante amplios conocimientos médicos y anatómicos, la práctica del dibujo y la pintura, y la experiencia como consumidor de sustancias alucinógenas, Alex Grey ha creado un estilo propio, una original manera de entender el arte, haciendo de este un instrumento para la reflexión, la interiorización y el aprendizaje de aquellos que conecten con él.

'Gaia' - Alex Grey (1989)
‘Gaia’ – Alex Grey (1989)

Tetsuya Ishida – Atrapado en un Japón contemporáneo

"Prisionero" - Tetsuya Ishida (1997)
“Prisionero” – Tetsuya Ishida (1997)

Si nos sumergimos en el surrealismo japonés de finales del siglo XX y principios del XXI, es inevitable encontrarse con la obra de Tetsuya Ishida. Muriendo joven, con tan solo 31 años (se suicidó), Ishida cumplía todas las condiciones del artista incomprendido: sus padres no entendían sus pinturas (y en un principio las rechazaron férreamente), la sociedad lo exprimía ya a una temprana edad en el colegio, y su válvula de escape era el arte, así como su mejor método de expresión.

El japonés tiende a representar escenas cotidianas. Sin embargo, la normalidad y sosiego que podría transmitir la representación de este tipo de escenas se quiebra por completo con la aparición de ciertos elementos muy concurrentes en Ishida.

"Esperando una oportunidad" - Tetsuya Ishida (1999)
“Esperando una oportunidad” – Tetsuya Ishida (1999)

Si en sus cuadros aparecen personas, todas son hombres, con la misma cara y el mismo cuerpo. De hecho, se ha comentado bastante la similitud entre el rostro de estos personajes y el del autor, pese a que Ishida desmintió que estuviera intentando crear contenido autobiográfico a partir de sus pinturas. Otra característica de las obras del japonés es la concurrente fusión en un mismo cuerpo de humano y máquina. No es extraño ver representados en sus pinturas a hombres con brazos mecánicos, aviones con cabeza, robots, etcétera.

La temática general de las pinturas de Tetsuya Ishida gira alrededor de tres ejes: la identidad y el rol de Japón en la actualidad, las estructuras sociales y académicas de Japón, y las dificultades de la sociedad japonesa para adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales que sufre un país con una evolución tan vertiginosa.

"Manhunt" - Tetsuya Ishida (2001)
“Manhunt” – Tetsuya Ishida (2001)

Ishida expresa una serie de ideas que no nos son desconocidas en el arte japonés. La serie Gantz o la película Akira, de origen nipón, plasman una visión muy similar: un Japón en plena transición lleno de contradicciones, donde las tradiciones más antiguas conviven con la tecnología más puntera, donde las máquinas comienzan a comportarse como hombres y los hombres como máquinas.

"Distancia" - Tetsuya Ishida (1999)
“Distancia” – Tetsuya Ishida (1999)

Augustin Lesage – Una llamada en la oscuridad

Título desconocido - Augustin Lesage
Título desconocido – Augustin Lesage

Una noche de 1911, mientras trabajaba en la mina de carbón, Augustin Lesage, francés y de 35 años, escuchó unas extrañas voces provenientes del interior de la mina. Las voces lo llamaban, se dirigían directamente hacia él y le susurraban: “Un día serás pintor”. Este sorprendente suceso impactó de lleno en el minero, que comenzó a participar en círculos espiritistas. Un año después de haber oído por primera vez aquellas voces, Lesage volvió a recibir su llamada; “Las voces que escuchaste eran reales. Vas a ser pintor. No temas, presta atención a nuestros consejos. Al principio pensarás que esto es ridículo, pero nosotros trazaremos el camino a través de tus manos. No trates de entender.”

Aquellos susurros procedentes de las entrañas de la mina de carbón, dictaron a Lesage los materiales que tenía que comprar para emprender su misión como pintor.

Una vez estuvo preparado, Lesage comenzó a pintar tras cada larga jornada en la mina, dejando que las extrañas voces guiaran sus manos. “Era como trabajar sin trabajar” afirmó el francés. En 1914 Lesage tuvo que combatir en la Primera Guerra Mundial, donde continuó realizando dibujos en las postales. Años después, en 1923, pudo abandonar su trabajo en las minas gracias al mecenazgo del director de una importante revista de espiritualismo francesa.

Augustin Lesage en el estudio
Augustin Lesage en el estudio

Pese a la gran producción artística de Lesage (más de 800 lienzos), poco se sabe de su vida y sus cuadros prácticamente nunca se expusieron en el extranjero. El estilo del francés es inconfundible: simetría, patrones de colores llamativos, referencias a una miscelánea de religiones (en especial a la cultura del Antiguo Egipto) y complejas estructuras geométricas organizadas en capas horizontales. Hoy en día se puede afirmar que la pintura de Lesage fue una de las más atrevidas del arte moderno.

"Compsición simbólica del mundo espiritual", Augustin Lesage (1925)
“Compsición simbólica del mundo espiritual”, Augustin Lesage (1925)